Oblatos Mártires

Bajo este epígrafe queremos recordar a los diversos Misioneros Oblatos, testigos de la fe de la fe y colaborados de Cristo Salvador, que han entregado su vida por ser fieles al Evangelio. El P. Arturo Smith, o.m.i. (Mártires Oblatos 1831 - 1997) ha catalogado 80. Desde esa última fecha ha habido más muertescruentas. Aquí sólo  señalamos aquellos cuya Causa de Canonización ya se ha incoado y por lo tanto se les puede llamar  "Siervos de Dios".

Mártires Oblatos de España
                 Madrid, 28 de noviembre, 1936

   “Al brillante y glorioso ejército de los mártires pertenecen no pocos cristianos españoles asesinados por odio a la fe en los años 1936-1939, (…) por la inicua persecución desencadenada contra la Iglesia, contra sus miembros y sus instituciones. Con particular odio y ensañamiento fueron perseguidos los obispos, los sacerdotes y los religiosos cuya única culpa –si se puede hablar así- era la de creer en Cristo, anunciar el Evangelio y llevar al pueblo por el camino de la salvación. Eliminándolos, esperaban, los enemigos de Cristo y de su doctrina, hacer desaparecer totalmente la Iglesia del suelo de España” (Juan Pablo II, Causas de los Santos, 1992).

        VICTIMAS DE LA PERSECUÓN RELIGIOSA 

El trienio 1936 – 1939 fue sangriento y martirial para la Iglesia en España. En esa persecución religiosa hubo miles de personas que sufrieron muerte violenta, que fueron torturadas y fusiladas exclusivamente por su condición de creyentes, porque vestían una sotana o un hábito, por ser sacerdotes o religiosos que tenían una actividad pastoral en parroquias, en centros de enseñanza u hospitales, o por ser laicos fervientes, comprometidos con su fe en Jesucristo.
     El sacerdote y periodista Antonio Montero, actualmente Arzobispo emérito, en su tesis doctoral Historia de la persecución religiosa en España presenta una estadística de 6.832 eclesiásticos sacrificados en esa persecución: 12 obispos, 4.172 sacerdotes del clero secular; 2.365 religiosos y 283 religiosas. No ha sido posible presentar una cifra aproximada de los laicos católicos asesinados por su condición de creyentes.
   Es legítimo hablar de martirio en sentido propio y genuino. Así lo hicieron en su día tanto los obispos españoles como el mismísimo papa Pío XI. Así lo ha entendido el buen pueblo creyente que presenció los acontecimientos y que está esperando que un día lo proclame la Santa Iglesia.

     RELATO MARTIRIAL DE POZUELO


    Dentro de este clima general de odio y fanatismo antirreligioso es preciso encuadrar el martirio de 22 Oblatos: padres, hermanos y escolásticos, de Pozuelo de Alarcón (Madrid).

     Los Misioneros Oblatos de María Inmaculada se habían establecido en el barrio de la Estación de Pozuelo en 1929. Ejercían su ministerio, en calidad de capellanes, en tres comunidades de religiosas. Colaboraban pastoralmente también en las parroquias del entorno: ministerio de la reconciliación y predicación, especialmente en Cuaresma y Semana Santa. Los escolásticos oblatos impartían la catequesis en cuatro parroquias vecinas y la coral oblata solemnizaba las celebraciones litúrgicas.
     Esa actividad religiosa comenzó a inquietar a los comités revolucionarios (socialistas, comunistas y sindicalistas, laicistas radicales) del barrio de la Estación. Con gran preocupación fueron comprobando que los “frailes” (así los llamaban) eran la locomotora que animaba la vida religiosa en Pozuelo y alrededores.
     Era irritante y provocador para ellos que los religiosos fueran por la calle en sotana y además con su cruz oblata muy visible a la cintura.
     Por todas estas actividades, exclusivamente religiosas, el Seminario de los Misioneros Oblatos se fue haciendo cada vez más odioso a esos grupos marxistas.
     La comunidad religiosa de los Oblatos no se dejó intimidar. Lo que hizo fue extremar las medidas de prudencia, de serenidad, de calma, tomando el compromiso de no responder a ningún insulto provocador. Y, por supuesto, ningún religioso se mezcló con actividades políticas ni siquiera ocasionalmente. Pero eso sí, se mantuvo el programa de formación espiritual e intelectual sin renunciar a las diversas actividades pastorales que formaban parte del programa de formación sacerdotal y misionera de los escolásticos.

    
A pesar de que las consignas revolucionarias eran cada vez más agresivas, los Superiores Oblatos no se imaginaban que las cosas pudieran llegar a donde llegaron. No les cabía en la cabeza que algún día pudieran ser víctimas de tanto odio por su fe en Dios y por ser heraldos de Jesucristo.
     El 20 de julio de 1936 las juventudes socialistas y comunistas se echaron a la calle y comenzaron nuevos incendios de iglesias y conventos, particularmente en Madrid.
     Los milicianos de Pozuelo, por su parte, asaltaron la capilla del barrio de la Estación, sacaron a la calle los ornamentos e imágenes y les prendieron fuego con gran orgía sacrílega. Incendiaron luego la capilla y repitieron la escena en la Parroquia del pueblo.
     El 22 de julio, a las tres de la tarde, un nutrido contingente de milicianos, armados de escopetas y pistolas, asaltó el convento. Lo primero que hicieron fue detener a los religiosos, eran 38, recluirlos en una habitación reducida y tenerlos muy vigilados, encañonándolos con las armas. Fue un momento de tensión terrible en el que todos creyeron que les había llegado la hora de la muerte. De la actitud nerviosa, grosera y descompuesta de los milicianos no podían esperar otra cosa.
     Acto seguido los milicianos procedieron al registro minucioso de la casa en busca de armas. Lo único que hallaron fueron cuadros religiosos, imágenes, crucifijos, rosarios y ornamentos sagrados. Desde los pisos superiores, todo eso fue arrojado por el hueco de la escalera a la planta baja para destruirlo con el fuego en medio de la calle.
     Los Oblatos fueron hechos prisioneros en su propia casa, concentrándolos en el comedor, cuyas ventanas tenían rejas. Fue su primer calabozo.


     PRIMERAS VÍCTIMAS

    
El día 24, sobre las tres de la mañana, se producen las primeras ejecuciones. Sin interrogatorio, sin acusación, sin juicio, sin defensa, llamaron a siete religiosos y los separaron del resto. Los primeros sentenciados fueron:

        Juan Antonio PÉREZ MAYO , sacerdote, profesor, 29 años.
          Manuel GUTIÉRREZ MARTÍN , h. escolástico subdiácono, 23.
          Cecilio VEGA DOMÍNGUEZ , h. escolástico, subdiácono, 23.
          Juan Pedro COTILLO FERNÁNDEZ , h. escolástico, 22.
          Pascual ALÁEZ MEDINA , h. escolástico 19.
          Francisco POLVORINOS GÓMEZ , h. escolástico, 26.
          Justo GONZÁLEZ LORENTE , h. escolástico, 21.

    
Sin explicación de ninguna clase fueron introducidos en dos coches y llevados al martirio.
     El resto de los religiosos permanecieron presos en el convento y dedicaban sus horas de espera a rezar y prepararse a bien morir.

     Alguien, probablemente el alcalde de Pozuelo, comunicó a Madrid el riesgo que corrían los demás y ese mismo día 24 de julio llegó un camión de Guardias de Asalto con orden de llevar a los religiosos a la Dirección General de Seguridad. Al día siguiente, tras cumplir unos trámites, inesperadamente quedaron en libertad.


     CLANDESTINIDAD Y CALVARIO EN MADRID

     Buscaron refugio en casas particulares. El Provincial se arriesgaba y desvivía por darles ánimo y llevarles la comunión. Pero en el mes de octubre, orden de busca y captura, fueron detenidos nuevamente y llevados a la cárcel.
     Allí soportaron un lento martirio de hambre, frío, terror y amenazas. Hay testimonios de algunos supervivientes de cómo aceptaron con heroica paciencia esa difícil situación que les hacía entrever la posibilidad del martirio. Reinaba entre ellos la caridad y el clima de oración silenciosa.
En el mes de noviembre llegaría el final de aquel calvario para la mayoría de ellos.
     El día 7 fue fusilado el padre José VEGA RIAÑO , sacerdote y formador, de 32 años, y el hermano escolástico Serviliano RIAÑO HERRERO , de 30. Éste, al ser llamado por los verdugos, pudo acercarse a la celda del P. M. Martín y pedirle la absolución sacramental por la mirilla.

     LA MATANZA EN PARACUELLOS

    
Veinte días después tocaría el turno a los otros trece. El procedimiento fue el mismo para todos. No hubo acusación, ni juicio, ni defensa, ni explicaciones. Sólo la proclamación de sus nombres a través de potentes altavoces:

        Francisco ESTEBAN LACAL , Superior Provincial, 48 años.
          Vicente BLANCO GUADILLA , Superior Local, 54 años.
          Gregorio ESCOBAR GARCÍA, sacerdote recién ordenado, 24 años.
          Juan José CABALLERO RODRÍGUEZ , h. escolástico, subdiácono, 24 años.
          Publio RODRÍGUEZ MOSLARES , h. escolástico, 24 años.
          Justo GIL PARDO , h. escolástico, diácono, 26 años.
          Ángel Francisco BOCOS HERNÁNDEZ , h. coadjutor, 53 años.
          Marcelino SÁNCHEZ FERNÁNDEZ , h. coadjutor, 26 años.
          José GUERRA ANDRÉS , h. escolástico, 22 años.
          Daniel GÓMEZ LUCAS , h. escolástico, 20 años.
          Justo FERNÁNDEZ GONZÁLEZ , h. escolástico, 18 años.
          Clemente RODRÍGUEZ TEJERINA , h. escolástico, 18 años.
          Eleuterio PRADO VILLARROEL , h. coadjutor, 21 años.


    Se sabe que el 28 de noviembre de 1936 fueron sacados de la cárcel, conducidos a Paracuellos de Jarama y allí ejecutados. Un escolástico que iba en otro camión, atado codo con codo al P. Delfín Monje y que fueron misteriosamente indultados cerca del lugar de la ejecución, dijo a su compañero: Padre, me de la absolución general y usted rece el acto de contrición, que nosllega el fin. El padre, 18 años más tarde, se lamentaba: ¡Lastima no haber muerto entonces! ¡Nunca estaré tan bien preparado!

     No ha sido posible obtener información directa de testigos oculares del momento de la ejecución de esos 13 Siervos de Dios. Tan sólo el enterrador declaró: Estoy completamente convencido de que el 28 de noviembre de 1936 un sacerdote o religioso pidió a las milicias que le permitieran despedir a todos sus compañeros y darles la absolución, gracia que le fue concedida. Una vez que hubo terminado, pronunció en alta voz estas palabras: “Sabemos que nos matáis por católicos y religiosos. Lo somos. Tanto yo como mis compañeros os perdonamos de corazón. ¡Viva Cristo Rey!” 

    Había algunos religiosos más de otros Institutos, de esa misma "saca", que fueron fuislados conjuntamente; pero, por las señas que dio este testigo, parece que fue el P. Provincial de los Oblatos el protagonista de este gesto. Otros quieren atribuirlo al P. Avelino, Provincial de los Agustinos.
     El neo-sacerdote Gregorio Escobar había escrito a su familia :
 

     “Siempre me han conmovido hasta lo más hondo los relatos del martirio que siempre han existido en la Iglesia, y siempre al leerlos un secreto deseo me asalta de correr la misma suerte que ellos. Ese sería el mejor sacerdocio a que podríamos aspirar todos los cristianos: ofrecer cada cual a Dios su propio cuerpo y sangre en holocausto por la fe ¡Qué dicha sería la de morir mártir!”

    Consta en el proceso diocesano que todos murieron haciendo profesión de fe y perdonando a sus verdugos y que, a pesar de las torturas psicológicas durante el cruel cautiverio, ninguno apostató, ni decayó en la fe, ni se lamentó de haber abrazado la vocación religiosa.
     Por eso, en perfecta unanimidad, sus familiares, sus hermanos Oblatos y el pueblo cristiano, conocedor de su fidelidad hasta la muerte, los han tenido por mártires desde el primer momento y desean y piden a Dios para que la Iglesia los reconozca y presente a todos los fieles como auténticos mártires cristianos.

     La Causa de canonización, que en su etapa diocesana se clausuró en Madridel 11 de enero de 2000, se encuentra ahora en Roma a la espera de la decisión de la Santa Sede para incluir en el Catálogo de los Mártires a estos 22 Oblatos Siervos de Dios.


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         PARA MÁS INFORMACIÓN:  Postulación General OMI, via Aurelia 290, Roma      
              C.P.9061, 00100 Roma-Aurelio, Italia.  E-mail: martinez@omigen.org


           Tenemos a su disposición un folleto de 52 páginas, preparado por el P. Pablo Fernández: OBLACIÓN, Mártires Oblatos, Madrid, 1998. También hay un libro de Antonio Jambrina Calvo, MIS AÑOS OBLATOS, que puede solitarse a la casa provincial: Diego de León 36 bis, 28006 MADRID (España). Tel + 91 411 12 12. 

           Existe además un Boletín informatio de esta Causa titulado Mártires Oblatos. Se edita tanto via Internet como a imprenta. Si interesa recibirlo, basta solicitarlo a la casa provincial de España  o a la Postulación de Roma (v. supra).
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Mario Borzaga, misionero y mátir en Laos
(1932-1960)


“YO REZABA, TRIUNFABA EN LOS ESTUDIOS Y SOÑABA...”


     En su ciudad natal de Trento, el joven Mario, espíritu aventurero, gozaba trepando a los árboles, correteando por los caminos en una bicicleta demasiado grande para él, caminar por los montes. Al crecer en un ambiente familiar profundamente cristiano, se había sentido llamado al sacerdocio. Estudiaba en el seminario menor diocesano. Por entonces escribía: “Yo amaba a Jesús en los sacramentos y a María, rezaba. Triunfaba en los estudios, soñaba...” En el seminario mayor, su amor por la naturaleza le empujaba a desarrollar el espíritu de observación sobre las perdonas y las cosas que luego anotaba con regularidad en su diario. Sus compañeros de seminario dirán más tarde que eran conscientes de esa creciente hondura espiritual que empujaría a Mario hacia un compromiso más grande.

UN SUEÑO MISIONERO

     Oyendo hablar a un misionero de paso, Mario toma conciencia de su vocación por las misiones extranjeras como Misionero Oblato y que, para seguirla, tenía que romper con los lazos estrechos que lo ligaban a su familia y a sus amigos. Inicia, pues, su año de noviciado, que él mismo define así: “Es un año en el que uno pone a prueba sus posibilidades de darse totalmente al Señor, un año en el que uno se entrena a renunciarse, a vaciarse completamente de sí mismo, como se vacía un cubo de basura, sin lamentos.”

UN SUEÑO QUE TOMA LA FORMA DE UN DON DE SÍ

     Durante los años de preparación para la vida misionera, se propuso un objetivo espiritual preciso: vaciarse lo más posible en el molde de Cristo sacerdote, víctima y apóstol. Quería conseguirlo gracias a la Eucaristía y a María Inmaculada: la Eucaristía como pan partido, fruto del sacrificio de la Cruz, es decir, del amor; María Inmaculada, porque ella dio Jesús al mundo; Mario quería imitarla hasta el punto de llegar a ser misionero como ella y portador de Cristo Salvador.


EN LAOS: LA DESILUSIÓN

     Tras su ordenación en 1957, Mario fue enviado a Laos, uno de los países más pobres del mundo y con un escaso porcentaje de cristianos. Su primer año fue difícil; lo pasó aislado en una misión. Era incapaz de comunicarse con la gente, intentando aprender la lengua local, no pudiendo ejercer plenamente su ministerio como sacerdote; una situación que lo llevó a sentirse inútil: “Mi cruz soy yo mismo, yo soy mi propia cruz. Mi cruz es la lengua que no consigo aprender. Mi cruz es mi timidez que me impide pronunciar una sola palabra en laosiano.” Es ahí donde experimentó las dificultades de ser misionero en el extranjero, pero donde también buscó la presencia de Dios. “Todo te pertenece, incluso el malestar, la angustia, los remordimientos, la oscuridad... Yo te amo porque tú eres Amor”.

KIUKATIAN

     Finalmente, a la edad de veintiséis años, le confían el primer puesto de misión. Las exigencias rebasan sus fuerzas: cuidar de los ya convertidos al cristianismo, ir hacia los más alejados, aprender una nueva lengua, dirigir una escuela para los nuevos catequistas y atender a un sinfín de enfermos cada día. Los desafíos eran difíciles de abordar y Mario se sentía aplastado por sus responsabilidades. En lugar de abandonarlas, consigue encontrar, en su gran amor a Jesús, la fuerza necesaria para creer todavía que él se hallaba en ese lugar porque Dios lo quería: “Nosotros, los misioneros, estamos hechos así: es normal partir, es necesario desplazarnos; mañana los caminos serán nuestras casas; si nos vemos obligados a pararnos por algún tiempo en una casa, la transformaremos en camino hacia Dios”.

LA PLENITUD
 
     Su breve experiencia misionera –no debía ir más allá de sus veintiocho años- llega a su fin en la soledad del bosque, a lo largo de un sendero de montaña, al regresar de una gira apostólica con su catequista Xyooj. Un grupo de guerrilleros comunistas los asesinaron, interrumpiendo así y para siempre sobre esta tierra el sueño maravilloso de este joven misionero.


P.D. Su Causa de Beaticiación junto con la de su Catequista laosiano Pablo Thoj Xyooj, asesinado con él, se encuentra actualmente (2007) en el Proceso Diocesano en Trento, a punto de clausurarse, para entregarla, acto seguido, a la Congregación para las Causas de los Santos, en Roma.

PARA MÁS INFORMACIÓN:

BORZAGA, Mario, DIARIO DI UN UOMO FELICE, Vita Trentina Editrice, Trento, 2007 / BORZAGA, Lucia, SER UN HOMBE FELIZ, Mario Boraga, o.m.i. Herencia Oblata, Roma,  1992 /  BORZAGA, Mario, DIARIO DI UN UOMO FELICE, Una esperienza missionaria, Roma, Cità Nuova editrice, 1985  /  CIARDI, Fabio,  IL SOGNO E LA REALTÀ, Mario Borzaga, martire, Ancora 2005.


Existe un Boletín Informativo de esta Causa. Se publica periódicamente. Pueden pedirlo al P. Angelo Pelis, Parrochia SS. Crocefisso,  Via Bravetta 332,  00164 Roma R.M., Italia. Teléfono + 39 06 661 53 856  (extensión 7)


    En la foto inferior, apertura del proceso diocesano en Trento, Parroquia de San Antonio.


6 Misoneros Oblatos 6 
Mártires de la evangelización en Laos
1960 -1969

 
La República Democrática Popular Lao, conocido como Laos, es un país con gobierno comunista del sudeste asiático. Limita con Birmania al noroeste; con la República Popular China al norte; con Vietnam al este; con Camboya al sur y con Tailandia al oeste. El territorio actual de Laos perteneció al reino de Lan Xang (Tierra del millón de elefantes) entre los siglos XIV y XVIII. Tras el periodo colonial, en el que el país fue colonia francesa, consiguió la independencia en 1949. Tras la independencia se produjo una guerra civil que terminó en 1975 con el ascenso al poder de los comunistas del Pathet Lao

          Ya antes, allá por los años 60, se había desencadenado, por parte de la guerrila comunista, un hostigamiento contra misioneros y catequistas, una verdadera persecuón religiosa. 17 son los "supuestos" mártires de Laos, seis de ellos Oblatos (ver más abajo).
          La expulsión de todos los Misioneros tuvo lugar en 1975, al tomar el poder el régimen comunista del Pathet Lao. El grupo más numeroso de los misioneros expulsados eran Oblatos, unos 70, los cuales continuarían su labor en nuevos campos de misión: Tailandia, Indonesia, Senegal, Uruguay... Sólo un oblato, el actual Vicario Apostólico de Vientián, pudo permenecer en el País, por ser laosiano.

          En 1979 refugiados laosianos hmong emigraron a Fracia y otros países, tales como Argentina, Estados Unidos y Guayana Francesa. Los Misioneros Oblaos han seguido acompañándolos. Estos refugiados procedían en su mayoría del medio rural de las tierras altas de Laos.
          Laos es un país sin salida al mar en el sudeste de Asia y el paisaje, densamente arbolado, consiste, sobre todo, en montañas rugosas, la más alta de las cuales es Phu Bia con 2.820 metros de altitud, con algunas llanuras y mesetas. El río Mekong forma una parte del límite occidental con Tailandia, mientras que las montañas de la Cadena de Annamite forman la mayor parte de la frontera este con Vietnam.
          El clima local es tropical y caracterizado por monzones; hay una temporada lluviosa de mayo a noviembre, seguida de una temporada seca de diciembre a abril. Alrededor del 65% de la superficie está cubierta por una densa vegetación propia de las selvas subtropicales. La capital y la ciudad más grande de Laos es Vientián; otras ciudades principales son Luang Phrabang, Savannakhet y Pakse.

          La religión predominante es el budismoTheravada que, junto con el animismo comúnmente practicado entre las tribus de montaña, coexiste pacíficamente con la veneración de los espíritus. Hay un pequeña comunidad de cristianos muy fervientes, en la que floreven las vocaciones sacerdotales y religiosas. El actual Obispo de Vientián, la capital, es un Oblato: Mons. Jean Khamse Vithavong.


Los 17 Mártires de Laos

1.  P.Joseph Tien, Muang Xoi (Sam Neua), 1918-1954
2.  P. Jean-Baptiste Malo, M.E.P., Thakhek – Vietnam, 1899-1954
3. P. Roger Dubroux, M.E.P., Palay (Champasak), 1914-1959
4. Catequista Paul Thoj Xyooj, Kiukatiam (Luang Prabang), 1941-1960
5.  P. Mario Borzaga, O.M.I., Kiukatiam (Luang Prabang), 1932-1960
6. P. Louis Leroy, O.M.I., Ban Pha (Xieng Khouang), 1923-1961
7. P. Michel Coquelet, O.M.I., Sop Xieng (Xieng Khouang), 1931-1961
8. Catequista Joseph Outhay, Savannakhet, 1933-1961
9. P. Noël Tenaud, M.E.P., Savannakhet, 1904-1961
10. P. Vincent L’Henoret, O.M.I., Ban Ban (Xieng Khouang), 1921-1961
                                        11. P. Marcel Denis, M.E.P., Khammouane, 1919-1961
                                        12. P. Jean Wauthier, O.M.I., Ban Na (Xieng Khouang), 1926-1967
                                        13. Thomas Khampheuane, Paksong (Champasak), 1952-1968
                                        14. P. Lucien Galan, M.E.P., Paksong (Champasak), 1921-1968
                                        15. P. Joseph Boissel, O.M.I., Hat I-Et (Bolikhamsay), 1909-1969
                                        16. Catequista Luc Sy, Den Din (Vientiane Province), 1938-1970
                                        17. Seglar Maisam “Keo” Pho Inpeng, Den Din, 1934-1970


Mario Borzaga, o.m.i.

 
Nació en Trento (Italia) el 27 de agosto de 1932. "Desapareció" en la última gira apostólica, junto con su Catequista hmong Shiong Xyooj, que intentó defenderlo y corrió su misma suerte, en Kiukatiam (Loung Prabang), el 1º de mayo de 1960.
En la foto, el P. Borzaga escribiendo su "Diario de un hombre feliz"
 Para más información, ver más arriba, o bien más abajo, Roland Jacques, o.m.i. o.c. p.68-75 


Louis Leroy, o.m.i.

 
Nació en Ducey, diócesis de Coutances (Francia) el 8 de octubre de 1923. Asesinado en Ban Pha (Xieng Khouang) el 18 de abril de 1961.
En la foto, el P. Leroy a punto de emprender una gira misionera.


Para más información: Roland Jacques, o.m.i. La vie et la mort héroïque des PREMIERS TÉMOINS DE L'EGLISE DU LAOS (pro manuscripto), pag. 76-84


Michel Coquelet, o.m.i.

 
Nació en Wignehies, diócesis de Cambrai (Francia), el 18 de agosto de 1931. Murió cruentamente en Sop Xieng (Xieng Khuang) el 20 de abril de
1961.

En la foto, el P. Coquelet de gira por las aldeas

Para más información, Roland Jacques o.m.i., o.c., pág. 85-92


Vincent L'Hénoret, o.m.i.

 

Nació en Pont l'Abbé, dócesis de Quimper (Francia) el 12 de marzo de 1921. Muere en Ban Ban / Muang Kham (Xieng Khuang) el 11 de mayo de 1961.

En la foto, el P. L'Hénoret con el hábito oblato ante la casa de los misioneros.

Más información, Roland Jacques, o.m.i., o.c. pág. 93-101


Jean Wauthier, o.m.i.

 

Nació en Fourmies, diócesis de Cambrai (Francia) el 22 de marzo de 1926. Murió  en Ban Na (Xieng Khuang) el 16 de diciembre de 1967.

En la Foto, el P. Wauthier orando con su comunidad cristiana.

Más información, Roland Jacques, o.m.i.o.c. pág. 123-135


Joseph Boissel, o.m.i.

 
Nació en Loroux, diócesis de Rennes (Francia) el 20 de diciembre de 1909. Murió en Hat I-Et (Bolikhamsay) el 5 de julio de 1969.

En la foto, el P. Boissel en el humilde despacho de la misión.

Para saber más, Roland Jacques, o.m.i.  o.c. pág.155-166