Ovidio Charlebois, obispo misionero canadiense       1829-1902

Ovidio Charlebois nació en Oka, provincia de Québec, Canadá, el 17 de febrero de 1829. Entra en el noviciado de los Misioneros Oblatos en 1862. Tras su profesión religiosa, se orientó hacia el sacerdocio y fue ordenado en 1887. Sin más, partió hacia las misiones del Oeste canadiense, para dedicarse de lleno a la evangelización de los nativos o amerindios. Permanecerá solo en Cumbarland, entre estos sus nuevos amigos, durante 16 años. Nombrado primer Vicario Apostólico de Keewatin, fue ordenado obispo en 1910. Desafiando serias y múltiples dificultades, se dedicó en cuerpo y alma a organizar su inmenso Vicariato. Fue un ejemplo de paciencia y humildad. Sus desplazamientos en visita apostólica de las diversas misiones dejan entrever la pobreza en que vivía y la precariedad de medios de que disponía, como puede verse en la foto inferior.
          Murió santamente en Le Pas el 20 de noviembre de 1933. Se lema episcopal era: “A Jesús por María”.
          La causa de canonización de este Siervo de Dios se inició en 1978 y llegó a Roma en 1986, donde está a la espera de los pasos sucesivos hacia los altares.


 

“A partir de mi último retiro, se ha fijado en mi espíritu un pensamiento: ser mártir. No es una pretensión fútil, ¿verdad?  Me preguntarás quiénes serán mis verdugos; muy sencillo: serán los mosquitos, serán mis muchachos de la catequesis, serán mis defectos, mis tentaciones, mis fatigas, mis privaciones, etc. etc.  Yo no quiero un breve martirio de unas pocas horas, sino un martirio que dure toda mi vida. Como no pasa un solo instante sin tener que sufrir, me he dicho: ¿por qué no aceptarlo todo  con miras al martirio? Y esto, ¿no será tan agradable a Dios como los sufrimientos momentáneos de los verdaderos mártires? De este modo, yo me considero como si estuviera sobre una hoguera en la que me voy quemando a fuego lento, de manera que pueda conservar la vida por mucho tiempo. Te aseguro que este pensamiento ayuda mucho a sufrir con paciencia” (De una carta de Mons. Charlebois a su hermano Guillermo, o.m.i.)
En la foto: el Siervo de Dios, a sus 70 años, en visita pastoral a sus misiones. ¡Recorre así más de mil kilómetros!


Víctor Lelièvre, Apóstol del Sagrado Corazón (1876-1956)

 

Un hombre conectado al Corazón de Jesús

          Nació en Bretaña (Francia) el 4 de marzo de 1876, murió en Québec (Canadá) el 29 de marzo de 1956.
          Físicamente, imponía por sus anchas y fornidas espaldas y por su paso pesado pero seguro. Su cabeza redonda, con dos ojos pequeños llenos de vida, parecía arrancar directamente sobre sus espaldas. Su voz, un tanto chllona, expresaba tan pronto la fuerza y el poder, como la dulzura y la bondad. Como el Cura de Ars, no era ni sabio ni letrado, pero se reconocía en él al "hombre de Dios".

          Víctima de las persecuciones religiosas en Francia, al principio de siglo, este Bretón de una pieza, apenas llegado a Québec en 1903, se dedica a predicar el Evangelio a tiempo y a destiempo. Gran orador , sabe poner en práctica la divisa de los Oblatos:"me envió a evangelizar a los pobres". Su fe profunda le permite cada año reunir a grandes masas y "tomar la villa de Québec" para la fiesta del Sagrado Corazón. Inspirándose en el Evangelio, que conocía a fondo, puede realmente interesar de verdad durante horas a obreros, gente joven, sacerdotes, religiosas contemplativas u otros.

          Todos los primeros viernes de mes, durante 25 años, este apóstol del Sagrado Corazón llegaba a realizar la impresionante hazaña de reunir durante una hora de adoración a cerca de 2000 obreros en mono de trabajo. En 1923, funda la casa de ejercicios espirituales Jesús Obrero donde se va a encontrar hasta su muerte con miles de hombres y de jóvenes Tiene el don de cautivarles hasta el punto de ganarles para Jesucristo y muy frecuentemente hacer de ellos apóstoles verdaderos. Una lista incompleta nos revela el número de 80 sacerdotes a los que él habría suscitado la vocación, de una treintena de religiosos y más de un centenar de religiosas. Este hombre, este sacerdote, este Oblato extraordinario, lo habéis adivinado, es el Padre Victor Lelièvre.

            PESCADOR DE HOMBRES EN UNA LOCOMOTORA
          Un apóstol de este temple, uno se le imagina con facilidad, no se detiene ante ningún obstáculo cuando se trata de ganar almas para Dios. Encuentra un día en la calle a una buena señora cuyo marido trabaja como maquinista de una locomotora. " Si nunca os encontráis con mi marido, le dice ella, tratad al menos de convencerle de que"cumpla con Pascua"... El alega siempre que no tiene tiempo". Algunos días más tarde, el Oblato espera el tren en el andén de la estación La Perade. Durante los pocos minutos de parada, el padre reconoce a su hombre montado sobre su caballo de acero. "Arturo, bájate un momento, quiero hablar contigo"- "Imposible, Padre, no tengo tiempo, parto en dos minutos"- Muy bien, déjame subir junto a tí." Y he aquí que el Padre sube los peldaños de la máquina. En un instante se encuentra al lado de su hombre. El tren parte, y Arturo calienta la caldera de su locomotora. Entre dos paladas de carbón, el Oblato calienta en blanco la conciencia de Arturo, arrojándole en la misericordia del Sagrado Corazón de Jesús. Dos días más tarde, esta misma locomotora debía caer accidentalmente en una rada del puerto de Québec, arrastrando a la muerte al penitente de la antevíspera.

           UN MOLDE DE CURA
          Otra aventura interesante ocurre en Francia, en las afueras de París. En un viaje por Europa, el P. Lelièvre es invitado a hablar a comunistas en un almacén cualquiera. Le presentan como tribuna un barril de gasolina. Durante más de una hora llega a cautivar a este centenar de "bravos corazones". Una y otra vez, les hace reír a carcajada, llorar, reflexionar y entrar en el fondo de ellos mismos. Al cabo de una hora, salen gritos de esa masa enardecida: ¡"Basta, basta!". El oblato cree haber equivocado su golpe... pero no, querían solo dejarle descansar, servirle vino y relanzarle de nuevo. Finalmente, "se pasa la gorra." El Padre no está de acuerdo, pero se le obliga a tomar los 210 francos de estos obreros embalados y entusiasmados."Guarde esto para Ud., le dicen, y permítanos hacer un molde de cura como Ud."

                                                                                               André Dorval OMI

                     En la foto: El P. Jacques Rinfret OMI entrega la "Positio" del P. Lelièvre al Cardenal Marc Ouellet PSS, Arzobispo de Québec.


      El P. Thomas, fundador de los Rosarianos,

                                  Sri Lanka, 1886-1964


       El monje loco

          En realidad el verdadero nombre de este “rishi” (sabio) hindú era Bastiampillai Anthonipillai; pero debido a su inteligencia penetrante y a su dedicación al estudio, sus condiscípulos de seminario lo apodarían “El Filósofo”. El P. Luís Coquil, o.m.i., su profesor, haciendo honor a su profundo conocimiento del tomismo, con mejor acierto, le daría el nombre del Doctor Angélico: Thomas, y así se le llamará en adelante.

          Anthonipillai nació el 7 de marzo de 1886 en Padiyanthalvu, una aldea cerca de Jaffna (Sri Lanka). El recién nacido estaba tan débil que se pensó no sobreviviría un solo día. Pero contra todo pronóstico, a pesar de su debilidad y precaria salud, alcanzaría la edad de 78 años. Terminados sus estudios primarios, pasa al prestigioso Colegio Mayor Saint Patrick de Jaffna, a cargo de los Oblatos, y en 1903 coronará brillantemente sus exámenes con la calificación de sobresaliente por la Universidad de Cambrige.

VOCACIÓN FULMINANTE
          Debido a su delicada salud y la dependencia constante de médicos y farmacias, había renunciado a la idea del sacerdocio. Pero un buen día, en clase de Biblia, el profesor explicaba la exigencia del llamamiento radical de Jesús: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame” (Mt 16, 24). Esas palabras fueron decisivas. Se armó de valor y, contra viento y marea, emprendió una carrera de obstáculos hacia el sacerdocio.

          En 1907, con otros candidatos oblatos, viaja a Colombo para iniciar el noviciado. En el escolasticado, aceptando sus limitaciones que le incapacitan para el trabajo físico, se daría de lleno al estudio. La enfermedad se agrava hasta tal punto que se pensó que se moría y le administraron la “extremaunción” (como se decía entonces). Ya a las puertas de la ordenación, debido a su debilidad física, el Obispo se resiste a imponerle las manos. Él insiste y lo ordena el 6 de enero de 1912.

AMIGO DE LOS HINDÚES
          El médico de cabecera diagnosticó que no viviría mucho tiempo. Recomienda a sus superiores que lo dediquen a una vida sosegada y tranquila. Por eso lo envían al colegio de S. Patricio. Pero allí desarrollará una actividad desbordante.  Lo ponen al frente de la Residencia Hindú. Gran conocedor de los escritos hindúes y de los clásicos hindi, entabla diálogo  serio con los estudiantes hindúes. Sin fomentar el proselitismo, sólo por su presencia y testimonio, varios abrazarán la fe católica. Algunos incluso el sacerdocio: tres oblatos, dos diocesanos y un rosariano. 


PIONERO DE LOS ASHRAMS CRISTIANOS
          En 1924 Pío XI, el Papa de las Misiones,  publica la encíclica Rerum Ecclesiae. En ella insta a los obispos misioneros a implantar comunidades contemplativas en los países de misión. Mons. Alfredo Guyomard, o.m.i., obispo de Jaffna, gran amigo del P. Tomás, consciente de sus dotes y de sus conocimientos del monaquismo occidental, lo empuja a fundar monasterios contemplativos en la Isla. “Usted es mi obispo, dice humildemente este oblato enfermo e inválido, usted representa para mí a Cristo y a su Vicario en la tierra. Si me lo ordena, yo simplemente obedezco”. Así, por obediencia, funda una congregación de monjes autóctonos, los Rosarianos, primera comunidad  indígena de monjes orantes que surge en Asia. El Instituto fue erigido canónicamente el día de la Asunción de 1934. En 1948, tras tres intentos fallidos, gracias a la decisiva cooperación personal de sor Juana María Hompanera, una española, religiosa de la Sagrada Familia de Burdeos, enferma e inválida como él, brota por fin la rama femenina de las Rosarianas. Ellos y ellas harán florecer, en la Isla sobre todo como en la India, varios ashrams (monasterios) cristianos.

INCULTURACIÓN Y PUENTE INTERRELIGIOSO
          Gran estudioso de la tradición monacal de benedictinos y trapenses, implantará en sus monasterios ese género de vida cenobítica, pero encarnado en la cultura indígena: ayuno penitencial y riguroso 365 días al año (que deberá ser mitigado posteriormente), dieta estrictamente vegetariana para tender un puente a los hindúes y budistas, vida contemplativa, canto coral “carmático” en lugar del clásico gregoriano, trabajo compartido con los lugareños para ofrecerles sustento y promoción… Todo ello en el máximo respeto a las ricas tradiciones de la cultura local. Oración y penitencia serán los dos pilares sobre los que se asienta esa experiencia monástica. 

EL MONJE LOCO DE THOLAGATTY
          El propio P. Thomás, a pesar de su siempre precaria salud, será un modelo de estricta observancia. Dormía escasamente dos o tres horas diarias. Por eso y debido al rigor del silencio y ayuno de sus primeros monjes y sobre todo por aceptar en la comunidad hombres de castas inferiores, algunos lo llamaban el monje loco de Tholagatty (lugar de la primera fundación). Él acogió con gusto ese apodo como un elogio, pues había propuesto a su nueva familia religiosa como lema: “Nos stulti propter Christum”  (Nosotros necios por Cristo) (I Cor 4,10).

          El materialismo imperante, la pobreza agobiante de los más, consecuencia de la injusta distribución de bienes, y el sistema de castas eran las tres aberraciones que quería corregir.  Se enfrentó deliberadamente contra el sistema ancestral de las castas, admitiendo candidatos de todas ellas sin distinción alguna, exigiendo a todos vivir y servir animados únicamente  por la caridad de Cristo. Pese a la dura oposición tanto de fuera como de dentro de la misma Iglesia, se mantuvo firme en su decisión e insistía que el tema de las castas no se debía ni mencionar en la comunidad.

SI QUERÉIS VER UN SANTO…
          Tras soportar a lo largo de su vida serias dificultades y numerosos sufrimientos, su quebrantada salud le obligaría a ser hospitalizado con frecuencia. Por eso decidieron retirarlo del ashram para pasar sus últimos días en el obispado, en compañía de sus hermanos oblatos. El 26 de enero de 1964 exhaló suavemente el último suspiro. 

          Poco antes de morir recibió la visita del Superior General de los Oblatos, el P. León Deschâtelets. Éste, de vuelta a Roma, dijo a los estudiantes del escolasticado internacional: Si queréis ver un santo de verdad, tenéis que ir a Tholagatty. Uno encuentra en ese anciano todo lo que suele evocar la palabra santidad. Todo en él responde a la idea que tenemos de un hombre de Dios”    J.M.V.   


      Comunidad Rosariana de Tholagatty con 3 Oblatos: el  P.Thomas, Mons. Guyomard y el P. Manka

PARA SABER MÁS:
     A SAINT FOR SRI LANKA, Biography of Rev. Fr. B. A. Thomas, O.M.I., Philips E. Jesuthasan OMI, Oblate Scholasticate, Ampititiya, Sri Lanka.

     BASTIAMPILLAI ANTHONIPILLAI THOMAS, O.M.I., Un Rosariano, Herencia Oblata 3, editado en México en 1992 por la Oficina Provincial oblata. Existe también en inglés (es el original) y en francés: Héritage Oblate 3, Roma, Postulación General, 1992. 

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